jueves, 22 de noviembre de 2012

El ‘matoneo’ entre niñas es silencioso

Lina Saldarriaga indica que si bien es preocupante el hecho de que un niño ataque constantemente a otro, puede ser incluso más delicado cuando esta agresión se presenta entre niñas, pues las características especiales del género hacen que la intimidación sea más sutil y por lo tanto más difícil de detectar y de tratar.
“La gente piensa que las niñas no se agreden, lo que pasa es que entre niños es más visible y más físico. Los ataques se dan de manera distinta en cada género y en las niñas esa agresión es sobretodo relacional, es decir, a través del chisme, hablando a las espaldas de la compañera que es víctima del abuso, excluyéndola del grupo de amigas”, expresa.
En ello coincide Enrique Chaux, quien precisa que “con niñas este problema ocurre de manera encubierta y muchas veces los adultos no notamos lo que está ocurriendo. Ellas lo hacen de manera soterrada y es muy difícil identificarlo. Entre niñas la agresión puede ser igual de dolorosa que la agresión física entre niños”.
Explica el investigador que son muchas las razones por las cuales se presenta el Bullying entre las niñas y que muchos casos inician con los celos o la envidia que puede sentir la una hacia la otra.
Gladis Hernández es una docente que lleva 30 años ejerciendo su profesión y atendiendo de manera independiente problemas de convivencia escolar. Cuenta esta profesora que es muy común ver en su consultorio problemas de matoneo entre niñas en los que la víctima es precisamente objeto de celos y por lo tanto de burlas, exclusión y ataques por parte de sus compañeras.
“Los casos más comunes de ‘matoneo’ en grupos de niñas tienen que ver con que haya una de ellas sea más atractiva físicamente, lo cual la convierte en blanco de las agresiones. También se da que las amigas de la agresora se meten en el juego, con ofensas verbales, apodos o miradas. A ellas les da miedo agredir físicamente por el miedo a ser expulsadas o que se evidencie vandalismo”, relata.
Al respecto, agrega Chaux, es común que esas agresiones indirectas entre las niñas no solo se den en el plano ‘real’ sino que se lleven a las redes sociales, donde por medio de fotomontajes, videos que ponen en ridículo a la víctima, grupos creados para atacarla o imágenes de su intimidad, entre otros, se busca dañar el estatus de ésta.
Agrega el especialista, que este es un aspecto preocupante, pues para las niñas es muy importante sentirse aceptada por un grupo. “Esta agresión indirecta va a dañar sus relaciones y su autoestima. La persona termina aislada, lo cual es causa de mucho dolor y depresión”.
Enrique Chaux precisa además que ese rechazo genera que las niñas abusadas no quieran asistir al colegio, que sus notas bajen y que “en los casos más graves, que por fortuna son pocos, se llegue a fuertes depresiones y hasta al suicidio”.
Manifiesta la psicóloga Lina Saldarriaga que el querer ser aceptado o encajar en un grupo puede llevar a que la menor rechazada asuma conductas poco sanas. Tal es el caso de las niñas que son agredidas por condiciones de obesidad, por lo cual dejar de alimentarse para parecerse a sus compañeras.
“Se dan inseguridades, las niñas intentan acomodarse al grupo y empiezan a aparecer problemas de alimentación. La presión del grupo hace que se den comportamientos que no son sanos”, manifiesta.

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